Hoy en día vivimos en un mundo de gratificación instantánea, donde todo va de prisa. Sin embargo, el cerebro y el cuerpo de los niños necesitan tiempo para asimilar el mundo. Cuando permitimos que se involucren en actividades que requieren calma, les estamos dando el regalo de la concentración, la presencia y el valioso derecho a equivocarse y volver a intentar sin presiones.
Tejer no es solo crear; es una poderosa herramienta de desarrollo integral. Por ello, desde el inicio del ciclo escolar, los niños de nuestro preescolar tuvieron un acercamiento continuo con las artes textiles.
A lo largo del año, este proyecto se diseñó respetando los ritmos de desarrollo de cada etapa, asignando a cada grado un nivel de complejidad adecuado para su edad:
- Primero de preescolar: Los más pequeños iniciaron este viaje explorando las texturas y las formas, comenzando por enrollar estambre alrededor de diferentes figuras, una actividad ideal para despertar su coordinación y fuerza inicial.
- Segundo de preescolar: Al dar el siguiente paso, los niños se enfrentaron a un reto mayor de precisión, realizando entrelazados más estructurados con estambre y aguja de punta roma.
- Tercero de preescolar: Finalmente, los más grandes demostraron el camino recorrido al lograr tejer en un telar y aprender a tejer su propia cadenita utilizando un gancho, un proceso que requiere una altísima coordinación, paciencia y abstracción.
Ver la evolución de sus trazos con el hilo nos recuerda que los grandes procesos no suceden de golpe. Al respetar la madurez de cada edad, transformamos un simple trozo de estambre en una hermosa lección de vida: que somos capaces de construir cosas maravillosas, un punto a la vez.
Da clic al siguiente video para disfrutar de este proceso:
https://drive.google.com/drive/folders/1jlCBB_7a7udAYO2_up2xqdrBvd4UcmTy?usp=drive_link





